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2017-07-01

Por: I.Q y M en C. María Teresa Álvarez

EL BRONCEAMIENTO de la piel

El bronceamiento de la piel ha variado de acuerdo a las distintas épocas históricas. En la civilizaciones  incas y egipcias se consideraba a los individuos de piel más clara como aquellos que estaban cerca de los dioses y constituían la clase dirigente.  En algunas culturas se consideraba incluso las quemaduras solares como castigos divinos. También en los países asiáticos la piel muy clara es muy valorada.

Este concepto se ha ido transformando en las distintas épocas históricas y en la actualidad la piel morena o más bien bronceada se considera como signo de salud  y muy  atractiva principalmente en los países europeos donde adquirir un tono bronceado durante el verano es muy importante.

Los rayos solares tienen un efecto saludable, pero también tienen un efecto nocivo sobre la piel, no solo relacionado con las quemaduras, sino también con el proceso de envejecimiento.  Actualmente se sabe que los rayos solares no son saludables o perjudiciales en forma absoluta, sino que determinados sectores de la  radiación solar son los responsables de diferentes efectos.

El sol irradia un amplio espectro de energía en forma de ondas electromagnéticas.  Las reacciones químicas y biológicas que provoca en la piel dependen de la longitud de onda de la energía. La radiación infrarroja es la responsable del calor que sentimos cuando estamos expuestos al sol, pero que no causa quemadura solar.  Las longitudes de onda  ultravioleta  media (UVB) y larga (UVA)  están relacionadas directamente con la piel , con el bronceamiento y con las quemaduras solares, pero también con  el envejecimiento prematuro.

Los daños ocasionados en la piel dependen de la profundidad de la radiación, los ultravioleta B se quedan en la capa superficial de la piel ocasionando eritema o enrojecimiento.  La radiación que penetra en las capas más profundas como los ultravioleta A ocasiona daños en la dermis, en las fibras de colágeno y elastina de la misma y por lo mismo acelerarán el proceso de envejecimiento.

Por otro lado los ultravioleta A son los responsables del bronceamiento, los que producen la pigmentación directa sin la formación de eritema. Durante el proceso de bronceamiento se incrementa también el metabolismo celular, las células comienzan a dividirse más rápidamente y son desplazadas a la superficie de la piel a mayor velocidad que en condiciones normales.  Con esto se acorta el tiempo de recambio y las células llegan a la superficie tan rápido que se produce la descamación.  La piel termina más gruesa que antes de exponerse al sol, constituyendo así una capa córnea gruesa como una protección natural que forma la piel.

La formación de melanina representa una verdadera protección de la piel.  Se podría decir que si poseemos una buena cantidad de melanina, la agresión del sol a la piel será considerablemente menor.  La acción protectora de la piel no se debe solamente a la absorción de la radiación por parte de la melanina formada, sino también al aumento de grosor de la capa córnea.

La piel puede habituarse hasta un cierto grado a la radiación ultravioleta incrementando prudentemente la dosis de radiación con la ayuda de filtros UVB  y UVA.  Se debe también tomar en consideración que la exposición solar ayuda a la piel a formar una barrera natural contra la radiación solar, pero que un exceso tiene un efecto nocivo que puede ser un envejecimiento prematuro o la aparición de cáncer de la piel.

Cuando se quiera lucir bronceado existe además de la aplicación de los productos solares SUNE FPS 15SUNE FPS 30 y SUNE FPS 50, la aplicación de productos autobronceadores que funcionan sin exponer la piel a la radiación solar o bien como un complemento como son la CRÈME AUTOBRONZANT JABOTIERE Y el FLUIDE AUTOBRONZANT JABOTIERE. Se deben aplicar en forma gradual, para poder controlar así la intensidad del bronceado. Se requieren de dos a tres aplicaciones para conseguir el tono buscado.